El cargador invisible

El 80% de la recarga eléctrica ocurre en garajes privados y plazas de empresa

Llevamos años hablando de los cargadores rápidos de autopistas o autovías como si fueran el eje de la movilidad eléctrica. Cuántos necesitamos, cuándo llegarán, quién los va a operar: es un debate que tiene sentido. Pero hay un dato que lo pone en perspectiva: el 80% de los vehículos eléctricos no se carga en ninguna de esas estaciones. Se carga en un garaje, con un cargador de pared, de noche.

80% de la recarga ocurre en casa o en el trabajo

9 h media de aparcamiento en garaje residencial nocturno

7,4 kW potencia estándar del cargador doméstico (Modo 3)

Eso no es un detalle anecdótico. Es la base sobre la que funciona la movilidad eléctrica en la práctica. Y el que instala ese cargador de pared no es una gran operadora energética. Es un instalador eléctrico.

DÓNDE SE CARGA EL VE: LOS DATOS

Varios estudios europeos —Geotab, EAFO, el programa EV100— apuntan todos en la misma dirección: entre el 55% y el 65% de las sesiones de carga ocurren en el domicilio del propietario. Otro 18-25% en el trabajo. Los cargadores públicos, entre AC y DC, suman el 15-20% restante.

La explicación es simple. Cargar en casa no requiere planificación: llegas, conectas, y al día siguiente tienes el depósito lleno. No hay que desviar la ruta, no hay que esperar a que quede libre un punto, y la tarifa doméstica —especialmente en hora valle— sale bastante más barata que en cualquier estación pública.

La carga rápida cumple una función distinta: da seguridad para los viajes largos. Pero no es donde se mueve el grueso de la energía.

¿Dónde se carga realmente el vehículo eléctrico?

La red de carga rápida da confianza para el viaje largo. Pero no es donde se carga el coche el resto del año

POR QUÉ LENTO ES, MUCHAS VECES, MEJOR

El cargador doméstico usual trabaja en el rango de 7,4 a 11 kW en corriente alterna. Para una batería de 60-80 kWh —que es lo habitual en un turismo de segmento medio hoy— eso son entre 6 y 11 horas de carga. Con el coche conectado por la noche, no hay ningún problema.

Pero hay algo más: la química de las baterías de iones de litio degrada menos cuando se carga despacio. Los fabricantes recomiendan la carga rápida en DC para los viajes, no para el día a día. El cargador doméstico, si además tiene programación horaria para aprovechar la tarifa valle, es la opción que más cuida la batería y la factura al mismo tiempo.

La gráfica lo deja claro: el tiempo de aparcamiento es el parámetro clave. En casa, con casi diez horas de media, un cargador de 7 kW entrega más de 66 kWh —batería completa para la mayoría de vehículos—.

TIEMPO DE APARCAMIENTO Y ENERGÍA ENTREGABLE A 7 kW

En la oficina, lo mismo. En el centro comercial, con menos de dos horas de media, llegan a cargarse unos 13 kWh. Suficiente para recuperar autonomía, pero no para una carga completa.

Cada tipo de instalación tiene su lógica. Y la del garaje privado y el aparcamiento de empresa es, con diferencia, la más favorable.

EL GARAJE DE CASA: LO QUE HAY QUE TENER EN CUENTA

La instalación de un cargador Modo 3 en vivienda no es una obra compleja, pero tiene su técnica. Lo básico: circuito independiente desde el cuadro, con magnetotérmico y diferencial propios. La sección del cable depende de la distancia y la potencia; no es lo mismo 7 metros que 40.

Un punto que se subestima bastante: la potencia contratada en el hogar. Un cargador monofásico de 7,4 kW que se conecta cuando el horno, el aire y la vitro están en marcha puede hacer saltar el ICP sin más. Hay dos salidas: ampliar la potencia contratada, que implica trámites y coste, o instalar un cargador con gestión de red doméstica que regula automáticamente su consumo según la carga del resto de la instalación. Esta segunda opción suele ser la más rápida y económica.

ITC-BT-52. El RD 1053/2022 establece los requisitos técnicos para instalaciones de recarga en viviendas y garajes: protecciones eléctricas, circuito independiente, condiciones de la acometida. Conocer bien esta instrucción técnica no es solo cumplir normativa; es también saber argumentar por qué se hace de una manera y no de otra.

EL APARCAMIENTO DE EMPRESA: UNA OBLIGACIÓN QUE MUCHOS DESCONOCEN

Si en vivienda la oportunidad es clara, en el segmento de empresa hay algo que va más allá: en muchos casos, instalar cargadores no es opcional. Es un requisito legal que bastantes empresa propietarias de edificios o de instalaciones industriales no saben que tienen.

Las condiciones técnicas de la carga en el trabajo son muy buenas. Los vehículos están aparcados toda la jornada —ocho horas seguidas—, en una instalación con potencia controlable, con usuarios conocidos. No hay que resolver el problema de la rapidez porque el tiempo sobra.

El RD 1053/2022 establece que los edificios no residenciales o aparcamientos adscritos con más de 20 plazas de aparcamiento deben tener al menos un punto de recarga operativo por cada 40 plazas, más preinstalación para la demanda futura.

Control del consumo. Con un sistema de gestión conectado, la empresa sabe exactamente cuánta energía consume cada empleado. Puede imputar el coste al departamento correspondiente, o incluso cobrar directamente, y tener los registros necesarios para cualquier auditoría de sostenibilidad. Sin gestión, eso no es posible.

Control del funcionamiento. Con la gestión se pueden realizar tareas de mantenimiento en remoto, como reiniciar el equipo, liberar cables de carga, recuperar fallos de comunicación, …

Imagen y servicio. Ofrecer recarga a empleados y visitas ya no es un extra llamativo; empieza a ser algo que se da por hecho en determinados entornos. Las empresas que no lo tienen empiezan a notarlo.

Llegar a una empresa con el artículo del RD 1053/2022 en la mano no es vender un servicio. Es resolver una obligación que el cliente no sabía que tenía

GESTIÓN CONECTADA: CUÁNDO TIENE SENTIDO

Para una vivienda con un solo coche, un cargador básico puede funcionar perfectamente. Pero en cuanto hay más de un usuario, hay fotovoltaica, o el cliente quiere saber cuánto le cuesta cargar el coche al mes, la gestión conectada deja de ser un añadido para convertirse en lo razonable. En comunidades de propietarios, las herramientas de gestión son indispensables.

En el aparcamiento de una empresa la gestión es fundamental: sistemas de pago, gestión de flota, mantenimiento remoto o necesidad de una plataforma de control.

EN RESUMEN

La infraestructura que va a sostener la movilidad eléctrica en España no son los cargadores de 400 kW junto a la AP-9 (¡ojo!, imprescindibles). Son los cargadores de 7 kW en los garajes o los de 22 kW en empresas. Los que se instalan de uno en uno, con un trabajo bien hecho, en casas y empresas.

El instalador eléctrico que entiende dónde ocurre realmente la recarga, que conoce la normativa y que puede ofrecer una solución con gestión integrada, tiene un mercado que va a crecer durante muchos años. Y la ventaja sobre cualquier operadora grande es que él ya conoce al cliente, sabe dónde está el cuadro y ha estado antes en ese aparcamiento.

Pablo Rodríguez Regueira
Digavel Charging

CAEs: la oportunidad que muchas empresas todavía desconocen

La eficiencia energética ya no es solo una cuestión de sostenibilidad. Hoy es también una oportunidad económica real para las empresas.

En este contexto, los Certificados de Ahorro Energético (CAEs) se están convirtiendo en una herramienta clave para recuperar parte de la inversión realizada en mejoras energéticas. Y, sin embargo, muchas compañías todavía desconocen cómo funcionan o que pueden beneficiarse de ellos.

¿Qué son los CAEs?

Los Certificados de Ahorro Energético permiten monetizar los ahorros obtenidos tras implementar medidas de eficiencia energética.

En otras palabras: si una empresa reduce su consumo energético mediante determinadas actuaciones, puede generar CAEs y obtener un retorno económico adicional.

Esto convierte proyectos que antes se valoraban únicamente por el ahorro futuro en inversiones todavía más atractivas y rentables.

¿Qué tipo de actuaciones pueden generar CAEs?

Cada vez más empresas están aprovechando actuaciones como:

  • Sustitución de iluminación por tecnología LED
  • Renovación de sistemas de climatización
  • Automatización y control inteligente de edificios
  • Mejoras de aislamiento térmico
  • Optimización de procesos industriales
  • Instalación de variadores o equipos más eficientes
  • Sistemas de monitorización energética

Muchas de estas mejoras ya forman parte de los planes habituales de modernización empresarial. La diferencia es que ahora pueden generar un beneficio económico adicional.

¿Por qué son tan relevantes ahora?

La presión regulatoria europea, el aumento de los costes energéticos y los objetivos ESG están acelerando la transición hacia edificios y empresas más eficientes. Además, las nuevas normativas impulsan la rehabilitación energética y la reducción de emisiones en el sector terciario e industrial.

En este escenario, los CAEs aparecen como una herramienta estratégica para:

  • Reducir costes energéticos
  • Mejorar competitividad
  • Recuperar parte de la inversión
  • Avanzar en sostenibilidad
  • Revalorizar activos inmobiliarios

Muchas empresas ya han realizado mejoras energéticas en sus instalaciones sin saber que podían acogerse a este sistema. Por eso, contar con asesoramiento especializado es cada vez más importante para identificar actuaciones elegibles, calcular ahorros y gestionar correctamente el proceso.

La eficiencia energética ha dejado de ser únicamente un gasto o una obligación normativa. Hoy puede convertirse en una ventaja competitiva y en una fuente de retorno económico. Y los CAEs son uno de los mejores ejemplos de ello.

La infraestructura de recarga de vehículos eléctricos entra en una nueva fase: del “instalar por cumplir” al “instalar con inteligencia”

La movilidad eléctrica está dejando de ser una promesa para convertirse en una realidad cotidiana. Flotas corporativas, administraciones públicas, comunidades de propietarios y usuarios particulares avanzan hacia modelos más sostenibles, impulsados por regulaciones, incentivos económicos y una clara demanda del mercado.

Sin embargo, mientras los vehículos eléctricos evolucionan rápidamente, la infraestructura de recarga vive un momento clave: el paso de la simple instalación de cargadores a la creación de ecosistemas de carga inteligentes, eficientes y escalables.

En este artículo compartimos 5 puntos clave observados desde la experiencia de DIGAVEL, en los proyectos que desarrollamos en Galicia y el resto de España.

1. El crecimiento ya no es suficiente: ahora importa la eficiencia

Durante los últimos años, el foco principal fue instalar cargadores. Era necesario, pero insuficiente. Muchas empresas se han encontrado con:

  • Sobrecargas en su contrato eléctrico
  • Instalaciones infrautilizadas
  • Falta de control de accesos y consumo
  • Poca capacidad de expansión
  • Cargadores inteligentes que no se conectan entre sí

La siguiente etapa de nuestro sector consiste en optimizar, no solo en ampliar.

2. La gestión dinámica de potencia: el gran cambio de juego

Uno de los avances más importantes es la gestión dinámica, que permite ajustar la potencia disponible entre diferentes cargadores sin superar el límite contratado.

Esto evita:

  • Sobrecostes por exceso de potencia
  • Paradas inesperadas
  • Inversiones innecesarias en ampliaciones eléctricas

Para una empresa, esto significa una cosa: más capacidad de carga sin aumentar el coste energético.

En Digavel lo vemos en cada proyecto, pymes que pensaban que solo podían instalar dos cargadores descubren que pueden instalar seis sin aumentar la potencia contratada.

3. La infraestructura como ventaja competitiva

La movilidad eléctrica ya es una herramienta de competitividad:

  • Mejora la imagen de marca
  • Atrae y fideliza talento
  • Reduce costes operativos
  • Facilita la transición hacia flotas sostenibles
  • Prepara a las empresas para futuras regulaciones

Quienes anticipan este movimiento hoy, lideran su sector mañana.

4. Galicia debe tener un papel protagonista

Aunque el ritmo de despliegue varía según comunidades, Galicia destaca por:

  • Una apuesta clara en zonas urbanas
  • La necesidad de cubrir áreas rurales
  • Empresas que quieren electrificar flotas pero necesitan acompañamiento técnico
  • Un fuerte impulso de las energías renovables

La combinación de movilidad eléctrica + renovables convertirá nuestra región en un referente si sabemos coordinar infraestructura, industria y servicios.

5. El futuro: infraestructuras conectadas, inteligentes y escalables

Los próximos años estarán marcados por:

  • Integración total con energías solares
  • Cargadores bidireccionales (V2G y V2H)
  • Plataformas de gestión más potentes
  • Mayor interoperabilidad entre operadores
  • Carga ultrarrápida donde realmente aporta valor

La pregunta no es si llegará, sino cuándo y cómo nos preparamos.

Conclusión

La movilidad eléctrica no es solo tecnología: es estrategia. No basta con instalar cargadores; hay que planificar, medir y optimizar.

En Digavel acompañamos a empresas y administraciones a tomar decisiones informadas, diseñar infraestructuras escalables y convertir la movilidad eléctrica en una ventaja competitiva real.

Si estás pensando en electrificar tu flota, mejorar tu infraestructura o simplemente entender qué opciones tienes, estaremos encantados de ayudarte. Escríbenos a administracion@digavel.com y te daremos más detalles.